

La Fiesta del Sejo en Castrojeriz se celebra tradicionalmente el segundo domingo de septiembre para honrar a la Patrona y darle las gracias por los bienes cosechados. Sin embargo, esta tarde de sábado tendrán lugar algunos actos como un Pasacalles de saltimbanquis, a partir de las 18:30 h, desde San Esteban a la Colegiata. Amenizado por la compañía Circus Band, se trata de un espectáculo sonoro y visual que acabará con fuegos artificiales. Además, este mediodía se procederá a la apertura de un Mercado Medieval y del Peregrino, en el barrio del Manzano, con diferentes puestos que evocarán los mercados tradicionales.
Durante la jornada de mañana se abrirá la Feria de Costumbres, a las 11:30 h, en la que se realizarán demostraciones de oficios tradicionales, como de elaboración de colchones de lana, así como diferentes talleres. Después de la Ofrenda Floral, en el altar de la Virgen del Manzano, se iniciará la Procesión con baile a la Patrona, por el grupo Justo del Río, y la Misa, en la capilla Virgen del Manzano. A las 15:30 h se podrá disfrutar de una paella popular.
El concejal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Castrojeriz, Ovidio Campo explica que hace algunos años la Peña Virgen del Manzano decidió recuperar esta conmemoración. Se han unido a la misma, la Asociación de Amigos del Patrimonio y el Ayuntamiento de la villa. De esta manera, la Fiesta del Sejo se ha convertido en el colofón del verano en Castrojeriz.
Europa Press | Burgos
La vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, María Jesús Ruiz, dio por finalizadas este miércoles en la localidad burgalesa de Castrogeriz las obras de acondicionamiento del Camino de Santiago a su paso por la provincia de Burgos.
Unas ejecuciones que, a través de la Fundación de Patrimonio Natural y con el patrocinio de Caja de Burgos, se han desarrollado en diferentes municipios y han consistido en la construcción de boxes para caballos, la adecuación de un área de descanso, la adecuación de varios tramos del Camino y la plantación de árboles en las cercanías del itinerario.
Asimismo se han creado tres sendas ambientales de diferente dificultad para los peregrinos, con el objetivo de conocer más en detalle las diferentes zonas de interés medioambiental, y se han ensalzado algunos puntos estratégicos del Camino como el cerro de Castrogeriz o las cuencas de los ríos.
Estas actuaciones, que han contado con un presupuesto de 820.000 euros aportados por Caja de Burgos, permitirán a los viajeros realizar las diferentes etapas del Camino de Santiago a su paso por la provincia burgalesa de una forma más descansada y agradable.
Cabe recordar que Caja de Burgos suscribió en 2007 un convenio con la Fundación de Patrimonio Natural en Castilla y León por importe de 1.500.000 euros para el desarrollo de diferentes iniciativas y actuaciones para mejorar el trazado del Camino de Santiago y completar la información que reciben los peregrinos que se dirigen a Galicia.
Desde que comenzó el Año Santo, la Junta estima que 30.800 peregrinos han pasado por el Camino de Santiago Francés a su paso por Burgos.

DANIEL G. ROJO / ICAL
Las más de tres décadas de sacerdocio de Enrique Alonso Antón (Citores del Páramo, Burgos, 1948) han transcurrido unidas íntimamente al Camino de Santiago, en localidades tan emblemáticas de la ruta francesa como Belorado, donde pasó 22 años, o Castrojeriz, donde cumplirá tres como párroco este septiembre. Colaborador del sacerdote Elías Valiña, el primer artífice de la recuperación jacobea, ha visto renacer la ruta prácticamente de la nada.
Pregunta.- ¿Cómo entró en contacto con el Camino?
Respuesta.- Desde pequeño veía pasar peregrinos, algunos, claro, sueltos. Empecé a tener más contacto cuando fui a la zona de Castildelgado, ya como sacerdote en el 82, antes de pasar a Belorado. Entonces conocí a Elías Valiña, el gran valedor del Camino y quien más se preocupó por señalizarlo. Él quería darle una nueva dimensión y para ello recorría mucho el camino, a pie y en coche. Yo me le encontré en varios sitios, uno de ellos, el primer congreso de Jaca, a comienzos de los 80. Allí se lanzó el grito de la posibilidad de recuperar el Camino y todo lo que ofrecía; y se invitó a cada diócesis y a cada provincia a crear su asociación jacobea. El Camino fue creciendo como entidad, en número de asociaciones y de peregrinos. Cada año que pasaba, la cifra se superaba, se multiplicba.
P.- Por lo que cuenta la gente que lo conoció, Valiña tenía la capacidad de transmitir su entusiasmo y sus ganas a los que le rodeaban.
R.- Sí, es curioso porque era un hombre pequeñito y delgado, parecía poca cosa físicamente, pero lo vivía y lo expresaba de tal manera que te ilusionaba y te incitaba a reunirte. Era algo novedoso, que había sido un fenómeno muy significativo desde el siglo XII hasta el XVI o XVII, y que ahora se podía recuperar con otros matices. Con el tiempo, el Camino ha cogido fama, se ha conocido con los ‘tours’ y los libros, hasta adquirir una amplitud universal, pero entonces apenas lo conocían cuatro personas contadas.
P.- ¿Cómo era la logística por aquel entonces?
R.- Hasta el año 80 no hubo ningún refugio. En Belorado comenzamos a habilitar las salas de catequesis para los peregrinos en verano, pero cada año se iban multiplicando y tuvimos que poner en marcha un refugio en plan serio, con capacidad para 60 personas. Ahora, hay seis o siete albergues en Belorado.
P.- ¿Costó mucho convencer a las instituciones de que apostaran por el Camino?
R.- Hubo de todo. Las instituciones comenzaron a aceptar el Camino como algo que estaba ahí, que estaba viniendo, pero tampoco le hicieron mucho caso, es la verdad. El tema estaba centrado en lo religioso. Poco a poco, a medida que se vieron necesidades, se acudió a las instituciones, sobre todo a ayuntamientos y diputaciones. Para el Jacobeo del 93, las entidades ya habían tomado cartas en el asunto y se formó una especie de comisión interministerial. Los años jacobeos tienen eso, son una llamada universal que atrae no sólo a los peregrinos con un poco de espíritu sino a todo el mundo. Todos quieren ver qué es eso, un lugar en el que se pasan momentos difíciles, se encuentran amistades fuertes y también están los refugios que acogen a los peregrinos. Los hospitaleros son, yo diría, los que han levantado el Camino.
P.- En los comienzos, ¿fue difícil encontrar voluntarios para ocuparse de los albergues?
R.- Al principio éramos los curas los que atendíamos a los dos, cuatro o seis peregrinos. Les abríamos la puerta, limpiábamos el sitio. tampoco es que por aquel entonces dieran mucha guerra. Un año, apareció una chica catalana que se ofreció como voluntaria para atender el albergue de Hornillos del Camino. Todos nos asombramos, pero ella, como primera hospitalera, hizo un reconocimiento al Camino y a los peregrinos. Con el tiempo, se fue entendiendo la posibilidad de que hubiera voluntarios que no cobraran nada. Un paso más fue la aparición de asociaciones, tanto españolas como extranjeras, que se ofrecieron.
P.- ¿El propio Camino comenzó a llamar a la gente, a los voluntarios?
R.- Todo peregrino que haya vivido el Camino con espíritu, que le haya impactado de una forma especial, siempre quiere agradecérselo, y una forma de hacerlo es ofrecerse como hospitalero. Se requiere como condición que todos los hospitaleros hayan hecho el Camino, para que así sepan entenderlo y comprendan las dificultades que padecen los peregrinos, tanto físicas como sanitarias.
P.- ¿Por qué cree que el Camino atrajo a tantos extranjeros desde los inicios de su recuperación?
R.- El Camino de Santiago ya se vivió fuera de España en la Edad Media de una forma impresionante. Todas las Villafrancas son de gente francesa que se estableció en la ruta con distintos oficios y profesiones. Esa rememoración histórica pesó y también hay que tener en cuenta que los grandes estudiosos del Camino son de fuera. Y ahora, con este renacimiento, el Camino es uno de los sitios que se conserva más nítido históricamente y menos deteriorado, aunque yo diría que estamos matando la gallina de los huevos de oro.
P.- ¿Quiere decir que el éxito lo ha desvirtuado?
R.- Claro. La gran difusión que se ha hecho ha provocado la llegada de multitud de gente, una masificación, y no se vive el espíritu, sólo el folclore, la cultura y el arte. Incluso hay gente que va a buscar novio por el Camino o experiencias de todo tipo, pero no lo hace de verdad. Todo eso es un poco peligroso. De hecho, la gente que busca el Camino de forma más nítida está haciendo las rutas alternativas.
P.- Esas otras vías, ¿son para usted tan legítimas como la francesa?
R.- Claro, cómo no van a serlo, pero no tuvieron ni el apoyo institucional por parte de los reyes, en su momento, ni eran necesarias, porque toda la gente venía de Europa. Esos caminos estaban prácticamente olvidados, mientras que el francés es el que mejor se ha conservado en la memoria; pero ahora hay una masificación. Los peregrinos de verdad pasan de todo eso y buscan los caminos alternativos. En su recuperación también ha intervenido otro fenómeno: que todo el mundo busca que pase por la puerta de su casa para hacer negocio. Eso es matar la gallina de los huevos de oro, porque si se comercializa tanto el Camino, el peregrino se va a marchar por otro lado porque quiere libertad y no tantas estructuras ni tanto internet. Lo que quiere es un sitio con un poco de agua y un colchón para pasar la noche.
P.- ¿El verdadero peregrino tiene que estar siempre motivado por una búsqueda interior?
R.- Sí, sobre todo lo demás está la búsqueda, y el dejarse impactar por el Camino y entender la posibilidad de vivir la vida sin tanto estrés ni tantas ocupaciones que nos agobian. Se trata de que la persona se entienda, en su soledad, con el mundo. Solamente desde esa postura se percibe el Camino como algo valioso, porque da respuestas al que las busca, no al que va a quitar el colchón y el refugio al otro o al que va voceando con la bici... El peligro está en que adaptemos demasiado el Camino a la vivencia cotidiana y llegue un momento en que ya no sirva.
P.- ¿Por qué el auge actual del Camino coincide precisamente con un declive en la religiosidad popular?
R.- Por eso mismo. Los que lo hacen por motivos religiosos suponen el 26 por ciento. Eso quiere decir que los otros lo hacen por turismo simplemente, un turismo barato, muy animado, porque lo hace mucha gente. Otras rutas naturales son más difíciles o tienen menos infraestructuras. No cabe duda, además, de que los medios de comunicación y los libros han descubierto el Camino de Santiago a otras gentes. Y a la trascendencia del Camino también se ha unido el esoterismo.
P.- ¿Qué le han aportado a usted y a su sacerdocio?
R.- Estar en el Camino me ha hecho vivirlo, no ser peregrino sino vivir al peregrino. Me ha dado inquietud para ver qué se puede hacer por ellos sin distinción, por los que buscan algo y por los que no. Al que busca algo, le das; al que no, no lo necesita. El peregrino que va motivado y preparado saca más porque las cosas que se viven con mucho sacrificio se llegan a amar. Uno no ama aquello que no le cuesta nada.
La conmemoración del V Centenario del nacimiento de Antonio de Cabezón no podía pasar desapercibido en la comarca que le vio nacer. Y así, desde la Asociación de Desarrollo Rural Adeco Camino y la Asociación Amigos del Órgano Antonio de Cabezón se ha organizado el Ciclo de Conciertos de Órgano que se inauguró el pasado día 17 en Villasandino, en la iglesia de la Asunción. Ambas entidades no están solas en esta andadura y cuentan con el patrocinio de la Fundación Gutiérrez Manrique, de la Diputación, la Fundación Siglo XXI y la ayuda de la Asociación Villa de Grijalva.
Tras el éxito del pasado sábado, los conciertos se retoman este fin de semana. Hoy mismo, día 23, será en la iglesia de San Pedro de Pampliega, a cargo del organista José Luis González Uriel. Mañana sábado el protagonismo es para Javier Artigas, en la iglesia de San Cristóbal de Ítero del Castillo. Finalmente, el domingo, el ciclo Antonio de Cabezón llega a la iglesia de San Juan de Castrojeriz, con el organista Luis Dalda. Todos los conciertos serán a las 20.00 horas.
En fechas sucesivas, los conciertos se irán desplazando a otras localidades, aunque algunas repetirán. Así el día 27 será en Castrillo Matajudíos, el 28 en Castrojeriz, el 29 vuelve a Itero, el 30 en Villaveta, el 31 en Villadiego y el 31 en Villasandino.
En agosto, acogerán conciertos las localidades de Pampliega, Castrojeriz, Villasilos, Rabé de las Calzadas, Grijalba, Itero del Castillo, Villadiego y Villasandino. El ciclo se clausurará el 24 de septiembre con el organista Hugo Serrano en la iglesia de la Inmaculada, en Villaveta. El músico arandino Antonio Baciero es uno de los que mayor presencia tendrá en este ciclo, con seis conciertos. También destaca la presencia de Carmen Santamarta, Diego Crespo, Ana Aguado, Jesús Gonzalo, Ángel Montero y Andrés Cea. Además de los conciertos homenaje a Antonio de Cabezón, también hay que destacar el trabajo llevado a cabo en la restauración de los órganos, ya que sin esa labor no hubiera sido posible llevar a cabo este ciclo, como recuerda el presidente de Adeco Camino, Eduardo Francés.
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